domingo, 4 de junio de 2017

Mundo global

"La autenticidad es extremadamente escaza", enuncia uno de los primeros capitulos de Black Mirror, cuando el joven abrumado y envalentonado pasa de denunciar violentamente al sistema a convertirse en un peon mas al servicio del rey show. Y es que en este nuevo paradigma tecnologico de realidad virtual en el que nos encontramos, lo nuevo resulta una version renovada de lo viejo, siempre que haya demostrado ser exitoso en el pasado, y pueda volver a serlo en el presente con algunos toques de rubor. Una suerte de contenido Ecofriendly, re-reciclado, inunda el medio audiovisual en el que los peces gordos apuestan al dinero seguro. Claro que esto no es nuevo. Hace varios años ya nos hablaba Vargas Llosa de una civilizacion del espectaculo, un culto al consumo masivo de imagenes sin ideas, cuerpos sin cabeza. Y esto alcanza no solo el imperio tv-web, sino tambien al intrincado mundo de las letras. El reinado de los best sellers nos deja miles de libros parecidos, historias parecidas, personajes parecidos. Todo vacio de caracter, de mensaje. Nada mas lejos del ideal bandera de muchos de los grandes escritores del siglo pasado. Escribir cuando se tiene algo para decir, guste o no, por el solo orgullo de expresarse.
La globalizacion que fue necesaria en el siglo xx para reconectar paises en posguerra, ahora nos encierra y ahoga en una homogeneidad chata y de aparente inocuidad, que esconde los dientes de un monopolio de ideas del cual pronto sera dificil salir.
Definitivamente, hoy en dia, la autenticidad es un bien escaso. Sera cuestion de bancar lo nuevo, de desmitificar lo diferente, de demostrar que la otredad no es mala ni hace daño. 
Sera cuestion de entender que la guerra en tiempos de posverdad no se lleva a cabo solo con armas, sino que es un desafio cultural.