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Mostrando las entradas de diciembre, 2017

La herida.

 "Todos fuimos heridos alguna vez, la herida fundamental, y nos pasamos la vida luchando contra ese accidente de la vida que algunos ni siquiera son capaces de reconocer".La Herida - Jorge Fernandez Diaz

Ayer por la mañana desperté cayendo. Caía en un profundo agujero negro, húmedo y destemplado, infinito. Como Alicia, caía cada vez mas hondo a medida que las horas transcurrían. El sol salió, pero no fue capaz de iluminar. La espera se tornaba por momentos opresiva. Pronto me encontré cayendo junto con muchos otros, que atónitos, también caían, expectantes. Pasado el mediodía, para sorpresa de nadie, los soldados de la Reina Roja hicieron acto de presencia con un despliegue de barbaridad en volúmenes históricos. En pleno campo de batalla, el Sombrerero tenia un numero casi simbólico de guardianes del orden, quienes lejos de poder contener la cuasi-guerra civil propuesta por el otro bando, se atuvo a las consecuencias de encontrarse atados de recursos. Todos los que durante la…

El ojo del huracan

Carla siempre había visto su vida como un conjunto de imágenes, de momentos recortados a la memoria, elegidos con el propósito único de perdurar. Flashes que de alguna forma habían quedado impactados en su esencia. Como el día en que vio por primera vez a Claudio. Ella estaba ahí de casualidad, por imprevistos del tiempo sumado a las ganas de no volver. Se quedo y espero, entre un grupo abultado de gente. Claudio llego como subido a un tornado. A los gritos, saludando, sonriendo. Apago las luces y se puso al frente. Todos se pararon. Se preparaban. Ella bajo la mirada y la clavo en el piso de madera. Instinto de supervivencia. Se escucharon murmullos de risas. Era invierno. No pudo evitar sonreír. Durante toda la hora, Claudio siguió subido al tornado. O mejor dicho, él era el mismo ojo del huracán. Explotaba de energía, de vida, de pasión. Revotaba de un lado al otro, incansable, imparable, con la soltura de quien hace lo que ama. La sonrisa inicial no había abandonado jamas su boca.…

Parole

En el cielo las estrellas, que brillaban descaradas su plateada existencia. En el campo las espinas, camufladas entre el pasto aguardando atrapar desprevenidas las almas peatonas. En las copas de los arboles, las gordas y emplumadas lechuzas, tan chusmas como siempre, retorcíanse mas y mas para no perder de vista el espectáculo. Hilario y yo paseábamos de la mano. El iba mudo, yo tarareando. El tan descalzo, yo tan ausente. Madre se empeñaba en que yo pasease con Hilario. Como si aquello pudiera despertar algún atisbo de placer. Y es que quizás sea de buena familia pero nadie le había enseñado jamas el fino arte de la charla. Paseamos, entonces, por los campos, entre los arboles de lechuzas y luciérnagas. Seguí tarareando para evitar el tremendo silencio y él pareció disfrutarlo. Nunca pude deducir que debía pensar o sentir pero entonces su mano apretó con mas fuerza la mía, no sin ternura, casi con pasión. Seguí tarareando, esta vez a plena razón, tanteando límites. Hilario sonrió. E…

Helena, tan roja.

Helaba. Hacia días que no dejaba de llover. El aire, tan frío y húmedo, se convertía fácilmente en vapor mezclado con el calor que apenas mantenían los cuerpos. La ciudad entera, con sus calles de piedra y sus fachadas marmoladas olía a tierra mojada. Los portales anchos de los edificios albergaban peatones empapados que se resguardaban apenas un momento, lo necesario para lograr encender sus cigarrillos haciendo carpa entre la piedra y sus manos. Todo tan gris, y sin embargo, Helena tan roja. Caminaba por el empedrado a paso lento, pisando cada charco que encontraba, ostentando botas de goma, piloto y paraguas. Toda de rojo. Despreocupada se paseaba a sabiendas de que era el único punto de color en el paisaje. Se paseaba, convencida de que al otro lado del puente de madera estaba él. Iría a su encuentro, sí, pero primero sacaría a pasear su carmín por el empedrado. La anticipación le hacia brotar alas en el estomago. Disfrutaba tanto de esa sensación de anhelo que aumentaba exponenci…