lunes, 13 de noviembre de 2017

De luces y sombras


Abelardo camino despacio hacia la puerta balcón de su habitación. Aun llevaba pijama y pantuflas que arrastraba con solidez. Observo el paisaje verde y fecundo que le devolvía el exterior y constato, no con poca sorpresa, que por fin había dejado de llover. Habían sido semanas y semanas de pesadas tormentas y precipitaciones continuas. Las cuatro esquinas en las que convergía la vista de su ventana habían permanecido inundadas por días. Anegadas las calles. Ahogados los nidos de palomas. No existió sonido alguno mas que el retumbar de las gotas, como balas, en los techos y toldos.  Sordos ruidos que oír se dejan. Abelardo creyó que no podría salir jamas de aquella habitación, que la tormenta no pasaría y que debería haber ideado un plan para sobrevivir a lo que podría ser, con suerte, el diluvio universal.

Sin embargo, cuando despertó esa misma mañana, oyendo a los pájaros revolotear cantando en su ventana, una extraña sensación de silencio lo envolvió. Aquellas cotorras hacían bastante alboroto, pero Abelardo oyó silencio, tan contrario al necio resonar de la lluvia. Lo opuesto. Un silencio tan hondo y necesario, tan puro. Se deleito los oídos escuchándolo. Se paso la mañana llenándose de la misma ausencia de sonido. Llegado el mediodía, un tenue, muy tímido rayo de luz atravesó el pesado cortinado rojo y llego hasta su cara. Fue en ese mismo instante en que Abelardo decidió levantarse y correr el telón de la puerta balcón. Verde paisaje. Neblina sin lluvia. El insidioso rayo de luz reflejo su rostro en el vidrio. Por un momento, creyó que otra persona lo miraba desde fuera. Sin reconocerse. Apenas un reflejo distorsionado por la lupa que formaban el vidrio y la luz. Le tomo un tiempo, si, pero al fin logro ver aquellos ojos grises que eran tan suyos. Sorprendido, palpo su arrugado rostro, barba crecida, pelo grasiento. La tormenta había pasado, o eso creía. Ahora debía resolver el problema de su rostro reflejado en la ventana. 

- "Vamos Abelardo, es hora de tomar una ducha y salir de este maldito lugar".

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"No todos los que observan su reflejo en el agua esperan encontrar a Narciso. Algunos lo hacen solo para ver si son capaces de  reconocerse a si mismos"