lunes, 25 de septiembre de 2017

Equipo Montclair

- ¿Sabes? Me he preguntado muchas veces si nosotros también podríamos haber sido unos Baltimore...
- Somos unos Montclair. Y así sera siempre. ¿Por que habría de cambiarlo?. Todo el mundo es diferente, Markie, y puede que ese sea el secreto de la felicidad: estar en paz con lo que eres.
- Que razón tienes, mama.
J. Dicker - El libro de los Baltimore



Estar en paz con lo que uno es, decía la Sra Montclair, es la clave de la felicidad. Y es que para eso uno debe tener en claro quien es. Luego aceptarlo. Luego amarlo. Solo recién se llega a ser feliz.
Claro que, en el inframundo actual, en la era de las múltiples plataformas virtuales, de redes y perfiles, saber quien es uno realmente a veces se pierde de vista. Se puede ser quien quieras, cuando quieras, quizás hasta logrando que tus diversos Yo nunca se crucen. Pero, ¿quien de todos ellos se es de verdad?. 
Hace poco escuche un podcast sobre la impaciencia. Mas allá de la ferocidad de la sociedad, de la velocidad tan poco sana que usamos para transitar la vida, esta la propia impaciencia, la que se tiene con uno mismo. El deseo de ser de tal o cual forma, empleando grandes cantidades de energía y generando por defecto otras tantas de stress, gesta un tipo de impaciencia enfermiza. La insoportable levedad de ser perfecto. Y la pregunta es ¿perfecto según quien?. o ¿para quien?.
Cultivar la paciencia hacia nosotros mismos, aunque no seamos pacientes en general, ayuda a lograr la tan ansiada aceptación. Si no somos indulgentes con nosotros mismos, te vas a dormir cada noche, acostándote con el enemigo. 
No importa quien sea para los demás, importa quien soy para mi. Ser la mejor versión de mi misma, es ser quien me hace feliz. 

¿Para que ser un Baltimore, si se puede ser un Montclair?


(Podcast: The school of greatness- Lewis Howes - Ep540 Imperfect is perfect)