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Sorpresa!

Eran mas de las diez y Claudio no habia llegado. Patricia estaba nerviosa, inquieta. El no era asi, no la dejaria plantada, justo esa noche, justo en aquel lugar. Consulto su reloj. Le dio varios golpes con el dedo indice para corroborar que no estaba descompuesto. Camino hasta la esquina para ver si lo veia venir. Su auto rojo casi destartalado sonaba a la distancia pero la noche se oia muda. Volvio a esperar en la puerta del restaurant. Llevaba un vestido negro ajustado y zapatos de tacon. Parecia prostituta, pero a Claudio le gustaba. Deseo no haberse vestido asi para nada. Volvio a consultar su reloj.  Pasaban quince minutos de la hora convenida. Claudio, la re put@ madre, penso Patricia. De pronto, en la lejana oscuridad de la noche,escucho el inconfundible sonido del caño de escape pinchado del taunus rojo. Se precipito al cordon. El vehiculo freno casi en sus zapatos, haciendo que Claudio rebotara mecanicamente de adelante hacia atras. Bajo. Miro a Patricia y emitio un largo chiflido a la vez que la miraba de pies a cabeza. Por fin!, exclamo ella, siempre tarde vos eh!. Disculpa Patito, se me trabo la maquina. Mas  que maquina, eso es una lata. Mirada furiosa. Bueno, dejate de joder y vamos, que se hace tarde. Trajiste el bolso. Si querido. Listo, las damas primero negra. Ambos caminaron lenta y calmadamente hacia el restaurant. La recepcionista los saludo y les ofrecio una mesa en el fondo. Patricia le puso la mano derecha en el hombro izquierdo, y con la otra saco el revolver que tenia en la cartera, entre labial y perfume, y se lo apoyo en la cadera. Mejor vamos a la caja y me das todo lo que haya. La mujer miro a Claudio, desorbitada. Hace lo que te dice piba. Esto es un asalto!.

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