domingo, 7 de enero de 2018

Nobody said it was easy...

Y de pronto, se detuvo. Hacia horas que caminaba, casi corría, por aquel camino de tierra intransitable y abandonado. El cuerpo le dolía como nunca, tanto que podía sentir la longitud de cada uno de sus músculos. El tiempo, como en los sueños, transcurría de forma alterada. Creía que habían sido horas, pero tranquilamente podrían haber sido días, o semanas, o meses. Allí parado, en el medio de la nada que constituía su yo interior, se pregunto que debía hacer ahora. Ya no quería correr. No lo necesitaba. A diferencia del comienzo, por una vez en su vida, sabia a donde quería llegar, pero no estaba seguro de como hacerlo. Se detuvo exactamente en la bifurcación de 2 caminos. Derecha o Izquierda. Asfalto de un lado, ripio del otro. No era una decisión fácil, o segura. Sin embargo, lo que le parecía mas aterrador era saber. Estar totalmente seguro del camino que debía seguir y aun así temer. Se sentó exactamente en el punto medio entre ambos senderos. Cruzo las piernas. Estiro el cuello. Respiró lo mas hondo que pudo. Espero a que sus miedos desaparecieran, como por arte de magia, repitiéndose a si mismo que lo suyo siempre había sido el ripio. Nunca el asfalto. Transcurrido un tiempo prudencial se volvió a poner de pie. Sus miedos seguían ahí pero ya no quería demorarse mas en reanudar su camino. Sabia que cuanto antes cruzara ese desamparado empedrado, antes llegaría a donde mas deseaba estar. Y es que la vida nunca ha dicho que seria facíl. Lo importante es transitar con orgullo el camino.