domingo, 12 de agosto de 2018

Dos que se miran

Para serte totalmente honesta, no se ni como empezó. Supongo que como empiezan todas las cosas lindas de la vida, paseando la mirada por las góndolas del mundo. Hojeando la revista mas vieja del consultorio, aburrida, bufando de hastío. Y en eso levanté los ojos. Los arroje por todo el ancho y el largo de tu existencia. Sin vergüenza. Sin pudor. Sin esconder  interés. Nunca me pareció correcto eso de mirar para otro lado, mucho menos ahora que el tiempo me  da razones para no hacerlo. Y no es que hubiera algo particularmente llamativo en tu apariencia. Supongo que eso me gusto mas. La simplicidad de tu luz, que no opacaba las ajenas. Sentado ahí todo desparramado, casi derretido, amontonado. Y yo que enseguida puse pose de princesa. Agache los anteojos cuando te moviste. No me atreví a quedar en evidencia. De repente me volvía la conciencia. Expulsada del jardín del paraíso de tus ojos, me sentí vacía. Espere, porque todo es tiempo y es espacio. Sentí en los huesos y en la frente que ahora vos me mirabas a mi, entonces clave la vista en la mesita de café que tenia delante, en mis zapatillas, haciendo círculos con el pie para... no se. En eso escuche mi nombre, a lo lejos, en otra dimensión que no era la que compartíamos vos y yo. Supe que era mi turno. Me levante muy despacio y en un acto de suicidio emocional, aun a medio camino de pararme, te mire por encima de los lentes. Fijo. A los ojos. Si esa sonrisa fue para mi, entonces valió la pena.

1 comentario:

  1. Hermoso ...... como cada domingo !!!! Pleno , descriptivo y colmado de emociones.

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ExpressAte sin aluciones político-religiosas malintencionadas. Gracias!