miércoles, 14 de junio de 2017

Buenos dias Sr. Fernandez

Era de suponerse, nunca está el ascensor en planta baja, sobre todo cuando yo quiero subir. Encima ando tan justo de tiempo. Va, como siempre. Ay!, Ernesto, ¿algún día vas a llegar temprano? No, claro, es imposible, este edificio es exageradamente alto y nunca está el ascensor. Ahí viene. Hola, que tal, buen día Sr. Fernández, que linda su corbata. ¿Se cambió el peinado? ¿No? Que feos son los silencios en esta caja de metal. Piso 15, 16 y subiendo. Dicen que hoy habrá sol todo el día, ¿no es fantástico? ¿No? ¿Qué pasa que este no me sigue la charla, tendré mal aliento? No, Ernesto, tranquilo, recuerdo haberme lavado los dientes. Bueno, quizá aún no despertó del todo. Esta medio sonámbulo, sí. Me mira fijo pero distraído. Tiene la corbata floja Sr. Fernández, deje que se la acomodo. Opa, opa!, que yo se la acomodo a usted, a mí no me toque que estoy bien. No importa, igual ya bajo. ¿Usted también? No, yo bajo. Piso 30, este es el mío. Los dos juntos no pasamos. Pase usted. Bueno gracias paso yo.
-       Que tal, Delia.
-       Buen día Ernesto, que raro vos solo en el ascensor, con el terror que te dan.