lunes, 14 de agosto de 2017

Eramos tan pobres, Marisol

Eramos tan pobres Marisol.
Tan pero tan pobres eramos,  que tu abrazo no alcanzaba a cubrir mi espalda.
Tu boca temblaba de miedo si la mia se acercaba.
Tus dedos, tan dulces, tan ligeros, tan helados, levitaban sobre mi cabeza imitando una caricia que no llego a existir.
Tan pobres eramos, Marisol, que tu nombre en mis labios no llevo jamas diminutivo, ni merecio cancion.

Te queria, si, tanto te queria que espere mil noches, con sus mil estrellas y sus silencios. 
Espere a que me amaras para poder amarte como yo sabia que podia. 
Amarte hasta que la tierra se hiciera paraiso y las manzanas fueran flor.

Pero no lo hiciste, Marisol. No volviste jamas a mirarme con esos ojos tuyos, tan grices, congelados.
No volviste. 
Tan pobres eramos, Marisol.