martes, 3 de octubre de 2017

Vaya Rosana a saber...


Eran mas de las 8 y Rosana no había llegado.

Me acerque a la ventana, adelantándome al resplandor de los faroles ovales de su carcacha. La noche permanecía cerrada y las estrellas insolentes se escondían detrás de espesas nubes de tormenta. Sabia que no vendría. ¿Por qué lo haría?. Aquí no hay nada que le convenga. A lo mejor sera que se fuera a la ciudad, como siempre quiso. Rosana no pertenece a nadie sino a si misma. Es ella en ella misma. Es ella para ella misma. Mientras tanto yo aquí sentada surciendo volados y enjuagando trastos viejos deseando haber sido alguna vez tan valiente como ella. ¿Quien dice que es correcto y que debido? ¿Quien marca los renglones del destino?. Bah, no hay tal cosa poderosa si no hay templanza que acompañe. Porque de tercos necios esta hecha la victoria. Vaya Rosana a saber a donde te has marchado, pero que la fuerza no te falte ni tampoco la entereza, que el mundo solo devora a los flaquitos de corazón...