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La soberbia de creerse capaz.

"Soy una fuerza extraña, pero creo en el amor", lee Laura, para sus adentros, mientras escucha resonar el silencio en la habitación. Es un placer egoísta, mezquino, arrogante y solitario, pero le encanta que así sea. La soberbia de creerse capaz de vivir mil vidas, de recorrer mil paisajes, habitar lugares increíbles y volver a la realidad solo para descubrirse memorizando frases como aquella.
Quien no quisiera vivir esos "líos inverosímiles" en los que se metía la Maga, refugiándose luego en el pecho dubitativo de Horacio, pensó.
Levanta la vista solo para soñar despierta, para ver las hojas de los arboles moviéndose violentamente al otro lado de su ventana y regocijarse en el placer de estar ahí, semi-acostada, despeinada, en ropa interior, con esas paginas entre manos que no hacían mas que licuar el tiempo, evaporarlo, desintegrarla a ella y al mundo. Y mientras mas párrafos acumula en su mente mas se retuerce en su sillón. Sonríe con descaro, con suficiencia. Sonríe con la levedad que le dan esas mismas paginas, creyéndose ella también una "fuerza extraña". La altitud, la flotabilidad de su cuerpo emergiendo de lo mas hondo, el fin que se transforma en comienzo. La capacidad de pensar en 10 imposibilidades antes de arrancar el día. Tan Alicia. La capacidad de ser (Be), fuerte y delicada a la vez. Lizzie Bennet y el orgullo, la moral. Ser todo, sin ser nada en particular. Porque nunca le gustaron las etiquetas. Porque se puede ser una fuerza extraña, y aun así creer.

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