jueves, 23 de noviembre de 2017

Quiero ver amanecer, del otro lado...

"(..)Llegando al edificio pudo ver, desde la esquina, la luz de su habitación prendida. No podía ser mala señal. Debe estar despierta, pensó, quizás incluso levantada. El corazón le dio un vuelco, latiendo cada vez más fuerte. Se apuró a cruzar. Portafolios en una mano. Bolsa y ramo en la otra. Por poco esquivo el auto que venía doblando. Se precipito torpemente a entrar, sin darse cuenta de que otra vez salía la vecina. Sus cuerpos chocaron de costado, empujandola a ella contra la pared, pero Esteban no se detuvo. Subió las escaleras de dos en dos, casi corriendo, sin mirar atrás, sin ver que su vecina se frotaba el hombro adolorida por el golpe recibido y lo seguía con la mirada en su espamentosa carrera hacia el último piso.

Dejo todo lo que traía sobre la mesada, agarro las flores y entro en la habitación con gesto galante. Eleonora estaba despierta, pero se había hecho un bollo en la cama, tapada con varias mantas y debajo de todo eso, lloraba. Esteban se frenó en seco, apoyo con ternura el ramo en la cómoda, se quitó el saco y lo colgó en una percha antes de sentarse al borde de la cama, muy despacio y reposar dulcemente la mano en la cabeza de su sollozante mujer. Eleonora lloraba.(...)"