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Querido Juan:

La memoria selectiva puede llegar a ser una maldita. Uno se destripa el cerebro, se desgarra pedazo a pedazo la materia gris intentando formar un recuerdo completo y la muy tacaña suelta flashes, imágenes, palabras solitarias dichas en momentos rodeados de niebla. Estoy segura de que estábamos en cuarto grado, con la señorita Mirta. Pollera gris y chomba celeste, ustedes pantalón y la misma chomba. Todavía no sufríamos las miserias de la camisa blanca y la corbata escocesa. De ese año recuerdo que me iba pésimo en los dictados, y que nunca llegue a aprender a dividir por 3 cifras. Recuerdo también al director Coluchi, al cucharon de madera, a la lagartija del laboratorio que ustedes liberaron en el patio y quedo clavada en una pared, amenazada por un escobillon. Recuerdo los recreos. Y en ellos, los albums de stickers que llenábamos e intercambiábamos. Si tenían brillo o relieve valían doble. Vos te sentabas al lado mio o enfrente. Desafiante. Confiado de tener stickers que a mi me gustaban. Me los regalabas, fanfarrón. De nuevo un espacio en blanco. No se como pasamos de eso a las cartas. Pero ahí estaban, llenando una lata larga color cobre escondida celosamente en mi habitación. Mama sabia. Creo que un día se las mostré. Hoy me puedo imaginar su risa interna pensando en esos dos mocosos de 10 años escribiendo cartitas de amor. A papa se lo dije una noche, cuando ya estaba acostado. "Papi tengo novio", le dije. Creo que se le murieron varias células. Porque, claro, para nosotros las cartitas ya eran cosa de novios, no como los stickers.
Un día, así de la nada, te volviste distante, te enojaste conmigo, te sentabas lejos y no me hablabas. Muralla de cartuchera y todo. Yo no sabia que te pasaba. Te pregunte y no me contestaste. Ese día volví a casa y rompí todas las cartitas. Seguramente llorisquie, no me acuerdo. Mi Tauro ya era fuerte a corta edad. Como me arrepiento de haberlas tirado!!, hubieran sido un lindo recuerdo.
Tiempo después me entere que Ailyn te había dicho que yo no gustaba de vos, y vos te enojaste sin preguntármelo. Maldita Ailyn. 
Mucho tiempo después, ya en épocas de CBC, me entere por mama que tuviste un accidente. Aparentemente había sido grave pero estabas mejorando. Dude mil años si debía visitarte o no. Eran otras épocas, vos tenias novia y hacia universos que no nos veíamos. Pense que no me ibas a reconocer, que no te iba a importar si iba o no. Que se yo Juan, cosas que una piensa. Así y todo, un día que volvía de capital en el 95 me baje en el Fiorito y entre. Me encontré a tu mama en el pasillo y le pregunte por vos. Me contó toda la historia. Me dijo que estabas dormido, por los medicamentos. Tu novia estaba sentada a tu lado. Linda chica!. Tu mama me dejo entrar un minuto. La chica aprovecho para ir al baño. Me paralice unos segundos. Estabas tan quieto. Por impulso te quise agarrar la mano, pero tenias tantos cables que apenas te pude rosar. Te dije, "mejorate Juan", porque fue lo único que me salio. Antes de salir, saque una planchuela de stickers de la mochila y te la deje arriba de la mesita. No se si la llegaste a encontrar. Capas que no. 
Me fui enterando de tu mejoría por mama, que se cruzaba a tus viejos por el barrio. Me alegre tanto!.
Nunca mas nos vimos. No hizo falta. Los recuerdos ya los teníamos.
Seguro pensaras, ¿a que viene todo esto ahora, no?. Sabes que pasa Juan, 17 años después, acomodando una caja de recuerdos de la infancia, encontré el álbum de stickers...y sin plantearme alternativas, lo volví a guardar ahí, donde pertenece.







Comentarios

  1. Que lindo relato. Como si volviera a vivir cada momento. Te amo hija !

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ExpressAte sin aluciones político-religiosas malintencionadas. Gracias!

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