domingo, 28 de enero de 2018

La casa de papel

"Bailar. Los músculos. EL pelo rubio. El acento francés. ¿Sabes que me parece sexy a mi?. La inteligencia. Sabes que te habla y no puedes evitar admirarlo. Da igual que sean altos, bajos, feos, guapos. Me pone tan cachonda que me hablen de cosas que no se."  (La casa de papel)

Ursula sabe de lo que habla. Ha vivido muchos tipos de amores. De los que son tan guapos que desbordan vanidad hasta el hartazgo. De los menos llamativos, tímidos, que viajan a velocidades mínimas pisando pantanos. De los bajitos, gorditos. De los aburridos. De los superficiales. Ursula ha visto todo y no se ha quedado con nada. Y es que el diálogo lo dice claro. Los músculos se caerán, el pelo se volverá una calva brillante, el acento se perderá en las profundidades del oído acostumbrado. Se perderán las ganas de bailar. Y luego qué?. Pues luego, la inteligencia. La fortuna de poder asombrarse, descubrirse parte de un diálogo increíble. El magnetismo hipnótico de una boca que se mueve hablando de lo que sabe, y tu no. Y a fin de cuentas, que lo que cuenta es solo eso, la sorpresa. A la inteligencia jamas le sucederá espacio ni tiempo.