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Carta a Camila

"Adorada Camila: te escribo sabiendo que al recibir esta carta, al ver de quien proviene, con toda seguridad la romperás y la tiraras, tan rápido, como si el papel envenenado de un amor tan terrible y doloroso te quemara la punta de los dedos y, desde allí, te incendiara el cuerpo. Te escribo sabiendo que, aunque leyeras mis tristes versos, no responderías. Ya me has dejado en claro que se han acabado las palabras destinadas a quererme. Me has hecho saber, de formas tan verosímiles, que has dejado todo lo que te fue posible dejar. Y lo imposible también. Lo increíble y lo terrible. Lo real y lo inventado. Lo que dictaba tu cuerpo y lo que prohibía a gritos tu alma, desesperada. Te escribo sabiendo que, aun si respondieras a estas palabras, tan dolorosas, tan descaradas, tu respuesta no haría mas que hundir en mis entrañas el puñal de la derrota. 
Aun así te escribo, amada Camila, para decirte cuanto lamento haber sido tan mezquino con mi amor, tan insulso de caricias, tan corto de futuro. Para decirte que no hay noche en que no me retuerza en mi propio lecho de espinas, atormentado por la culpa de haberte herido. Por la culpa me despierto entre sudores, arrepentido de haber elegido tan mal mi destino. Solo te escribo, amor, Camila, para decirte que no habrá vida en que no recuerde con nostalgia tus besos de sirena y tu inmenso poder de convertir las posibilidades en verdades absolutas. En estas lineas va mi alma, amarrada entre cada punto y cada coma. Porque a pesar del tiempo, del espacio y de la velocidad que hubo de poner fin a nuestro asunto, siempre es necesario pedir perdón para decir adiós. 
Perdón. 
Adiós."

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